Así la vemos: Ni Weimar, ni Republiqueta, infame protectorado

09 de agosto de 2025
Alberto Gomez

Columna de opinión de Alberto Gómez desde los adultos mayores.

Pongámonos cómodos, trataremos de narrar un cuento, desarrollar una historia; de una República, que hace poco menos de un siglo; fue la cuna de una generación política, que engendró un orate; comparándola con nuestra actual República, solo para sacar conclusiones que nos evite similar destino. Aquel orate, llevó a medio mundo a una cruel conflagración, para convertirse, rápidamente, en violento exterminador social.

Con los años, asistimos a otros sucesos sanguinarios, pero no de la magnitud de aquella aberración humana de exterminio. Aquí, en nuestra pequeña y débil República, desgobernada por un infradotado, sostenido, e impuesto, por el rancio capitalismo, monigote del mercado financiero transnacional, el orate nacional, es amigo del carnicero de Tel Aviv. Goza del dolor ajeno, y en geopolítica, nos entregó al imperio más decadente.

Aquella República, erigida por el régimen político instalado entre 1918 y 1933, venía de una dura derrota en la primera conflagración mundial. Se asemeja a nuestra historia, veníamos de una derrota militar, por una; si bien muy justa; inútil guerra de liberación territorial. Quedamos dolidos tras la rendición, humillados por la cobarde entrega, y dolidos por la muerte del futuro joven de la Patria. Solo para sostener su débil poder.

En ambas Repúblicas, a pesar del restablecimiento de la democracia, la inestabilidad fue la principal característica. Crisis económicas provocadas por los imperios ganadores, con el azote de la hiperinflación, con monigotes que nos querían imponer Consensos irreales, provocó el alzamiento popular, en un contexto de casi guerra civil entre derechas, conservadores y populares, provocando la muerte de muchos inocentes.

Como en aquella República de Weimar, que había llamado a una Asamblea Constituyente para dotar al país de una nueva constitución republicana, la existencia de grupos nacionalistas de diversa ideología, permitieron el crecimiento de un partido que se hacía llamar nacional socialista, que no era otra cosa que un grupo de fascistas que, fueron ganando adeptos, lavando sus cerebros con pseudo superioridad aria sobre los demás.

El Tratado de Versalles, fue para Weimar; lo que el FMI., es para nuestra cada vez más débil democracia. El Tratado, es considerado por los historiadores como el germen que llevaría a la Segunda gran conflagración.

Ambas partes de nuestro cuento, se vieron obligadas a aceptar cláusulas indignantes, y recesivas. Además de la pérdida de territorios provocó, en aquella centenaria República, sentimientos denigrantes en la sociedad.

En las Repúblicas del cuento, la hiperinflación fue causante de importante desempleo, inequitativa distribución de la riqueza, y en Weimar, el siguiente golpe llegó tras la Gran Depresión. Afectaron a toda la población y se convirtió en el eje de los fascistas para sumar adherentes. Además, éstos y sus seguidores crearon chivos expiatorios, que, en ambas Repúblicas, trataban de justificar los males que ellos generaban.

La Inestabilidad política, en Weimar, fue el escenario de enfrentamientos entre varias corrientes ideológicas. Por un lado, los comunistas protagonizaban levantamientos armados, convocaban huelgas generales y multitud de protestas. La extrema derecha, por otra parte, también tuvo un gran protagonismo en ese periodo, y en varias ocasiones quisieron levantar la República en armas.

Aquí, los nostálgicos del régimen neoliberal anterior, permitieron la aparición de movimientos federalistas en varios Estados, que buscaban, algunos y muy tenuemente, independizarse del país. La impunidad democrática, dio aún más protagonismo a la derecha radicalizada, que hasta está conformando grupos de choque en redes sociales, concentrando poder con espionaje y magnificando la represión de las protestas.

De la tragedia de la República de Weimar no hay moralejas para enmarcar un destino cruel de una sociedad dominada con manipulación ideológica y propaganda. Se acentuó el culto al líder de pseudo imagen mesiánica, adoctrinados para inculcar sus valores, desde las redes. Se suprimían los partidos políticos, purgas en la burocracia, el sistema judicial condenado, y las fuerzas armadas alineadas al régimen.

Pero, el principio de la criminal tragedia que sobrellevó aquella República, fue la eliminación de la democracia, a través de una Ley Habilitante, que permitió gobernar por decreto, desmantelando el sistema parlamentario, y utilizando el terror social, por medio de la vigilancia constante, denuncias intra-societarias (entre vecinos, familias) creando un clima de miedo y autocensura. Control delirante de la cultura.

Aprovecharon el caos social, económico y político, para prometer orden y grandeza. Se aplicó una visión pseudocientífica de superioridad racial. Todo, complementado con cruel represión, utilizando policía secreta, fuerzas paramilitares para perseguir, encarcelar y eliminar opositores, y otros grupos considerados “indeseables”.

Dijimos, no hay moraleja para las tragedias. Solo aprehender hechos, para no caer en la misma trampa de quienes destruyeron aquella centenaria República, llevándola a su destrucción, generando millones de muertes. No caigamos en el facilismo de fantasías económicas que, no son más que el traspaso de la riqueza a sectores que no nunca seremos nosotros. No hay mesías, solo trabajo y decencia para generar nueva economía productiva. Luchar por un estado de cosas que nos devuelva la prosperidad.

Estar atentos, comparar, discernir las tristes realidades de fueron surgiendo en los senderos recorridos por los republicanos de aquellas Repúblicas del cuento.

La represión a los más débiles, la impunidad de los más fuertes, el goce con el sufrimiento ajeno, la mendacidad informativa, la idealización de mediocres pseudo mesías, que no son más que mercaderes del odio, el control poblacional con teorías de superioridad racial inexistentes, valorizaciones morales que efectúan los inmorales, destrucción del Estado, para beneficiarse ellos con todo lo prometían destruir.  

Nada puede desviarnos de la vida democrática, soslayemos falsos profetas, los argentinos tenemos dolorosas experiencias de traiciones, entregas morales de nuestra nacionalidad, grotescas y delirantes subordinaciones.

 

Volvamos a la realidad de esta Argentina

Desde inicios, se moldeó la idea que Milei era un infradotado, que actuaba de pelele de los grupos poderosos que manejaban el mercado local, y monigote de los grupos financieros internacionales, a los cuales rendía honores. A poco de andar, lo enclaustraron en un Hotel; cuyo dueño es considerado el supremo inmobiliario del país, Elsztain; donde lo formatearon, y le entregaron el paquete del programa económico a aplicar.

Todo tiene un inicio, el Decreto 780/2024, el “golpe directo” al derecho a la información pública. Se limitó el acceso a ciertos documentos, condicionando la consulta pública. Se establecieron excepciones, como la confidencialidad por razones de defensa, política exterior o procesos internos de decisión. Y hasta la exigencia de investigación judicial en curso, para que se garantice el acceso de ciertos datos. Oscuridad total de gestión.

Luego de esconder información pública, siguió la compra de voluntades en la aprobación “Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad”, redactada, en aquel depósito hotelero por los nuevos dueños del poder. Sancionada en 2024, impactó profundamente la economía argentina. Le delegaba facultades al PEN, permitiendo gobernar por decreto, debilitando el rol del Congreso (recuerdan la CAL de la dictadura?).

Se impulsa proceso de privatización de empresas estatales estratégicas, como Belgrano Cargas, Enohsa y Procrear. Se restituyó el impuesto a las Ganancias para trabajadores de la cuarta categoría, se modificó el impuesto a los Bienes Personales, reduciendo su progresividad y peso en la recaudación (para los poderosos). Se creó el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), que trajo nulas inversiones productivas.

Esa falta de inversiones prometidas, tuvo el resultado limitado en la generación de empleo y la acumulación de divisas. Se promovió el blanqueo del empleo informal, eximiendo sanciones a empleadores que regularicen relaciones laborales. Se estableció un fondo de cese laboral como alternativa a las indemnizaciones tradicionales. Se extendió el período de prueba laboral hasta un año en empresas pequeñas.

Esas inexistentes inversiones, además de no incentivar la producción; por ende, sin generar empleos, y la parcial reforma laboral implementa a espaldas del Pueblo, con el consenso de la traidora Central Obrera; agravó la histórica falta de divisas en la Balanza Comercial. Malos manejos del ludópata Ministro de Economía (vicio histórico, ya sufrido), lo veremos más adelante, obligó a recurrir a financiarnos en el FMI.

Cierta vulneración al Art. 75 inciso 8, de la CN., es la falta de participación del Congreso en el presupuesto nacional, sin definir recursos públicos y prioridades del Estado. En la práctica, se gobierna con el presupuesto anterior, utilizando el uso de partidas del año previo, sin deliberación parlamentaria, o sea sin control democrático, ocultando deudas, compromisos y gastos que no están registrados oficialmente.

El desconocimiento del Congreso, le hace perder su rol central en la definición del rumbo económico, generando un sistema opaco, permitiendo que el Poder Ejecutivo opere con absoluta discrecionalidad. Se afecta la transparencia y la rendición de cuentas, como ocurrió, por ejemplo, con la creación de una nueva SIDE, y la reasignación de fondos reservados, mediante DNU, solo para satisfacer pedidos de oscuros sectores.

 

Eramos pocos, y apareció el FMI….

Ya dijimos que el pelele solo está para usar redes sociales, por eso a los plutócratas fundadores del gobierno, recurrieron a la mala praxis del ludópata Caputo; un viejo fugador de la época neoliberal anterior; para actuar en beneficio de los buitres; un desguazador (Sturzeneger) de triple gestión histórica, para repartir el país entre los acreedores dueños del país. Destruyen el Estado como prometió el infradotado en campaña.

Entonces, faltaba quien dirigiera la economía, y aparecieron en escena las recetas de Giorgieva; para como lo había hecho con Macri, Christine Lagarde; dirigir el rumbo económico, y apoyar el futuro del gobierno de derecha, para sostener su poder, y buscar continuar en el tiempo con este gobierno súbdito oficioso de cualquier imperio que se le ofreciera. Aparecen así, las viejas recetas del Fondo, con ajuste y endeudamiento.

Con las recetas recesivas, vino creciente endeudamiento total, gracias a la delegación de facultades, sin Presupuestos controlados por el Congreso, nos aplicaron severos ajustes financieros, primero a los jubilados, luego a los empleados públicos, siguiendo Salud, eliminando remedios oncológicos, del HIV., desfinanciando el Hospital Garraham, a las Universidades, hasta llegar a la Secretaría de Discapacidad.

Todos los ajustes a los pobres, los amparan en el control innegociable del déficit fiscal. El superávit, orgullo de los burócratas financistas, lo disimulan virtuoso, y, no es más que un engaño contable, una “contabilidad creativa”. Es un resultado precario, sostenido por millones con su sacrificio, junto a la destrucción del aparato productivo. Como toda mentira, puede durar un tiempo, la realidad, tarde o temprano, les va a explotar.

 

Sufrimos últimos estertores democráticos

Y hasta acá llegamos, sin Justicia, sin información confiable, con creciente ataque a la escasísima libertad de prensa, y ataque a todo quien piensa distinto. Ya lo habían iniciado los fascistas de redes, con el lanzamiento del insulto “no odiamos lo suficiente a los periodistas”, que había vociferado el farandulesco Presidente en uno de sus tantos discursos fachosos en algún reducto fascista, de aquí o del exterior.

Ahora, se avanza en mayor concentración de los medios de información, tanto los dependientes del “pautado libertinaje de prensa” oficial, como los medios públicos confiscados. Todo suma para esconder la realidad de la economía implantada por el Consenso, y ya comenzó en estos últimos días, la compra de espacios privados, libres de opinión de empresa, reemplazados por viejos operadores de la derechosa oligárquia.

Se lanzó un nuevo acto de sabotaje democrático, con espionaje, según La Nación, mostrando un reporte de inteligencia, que espiaba “actividades públicas −todas lícitas− a llevarse a cabo, miércoles 9 y días posteriores, como protestas gremiales, convocatorias callejeras y hasta actos culturales, además actividades de colectivos de jubilados, personas con discapacidades, etc”. Agrega “horarios, recorridas y lugares de concentración”.  

Siempre nos hicieron creer que el peronismo era el corrupto por naturaleza. Que “robaba pero hacía”, insultos estigmatizantes de quienes tenemos orgullosamente sentimiento peronista. Lo utilizan los mediocres, sin patria ni bandera, para poder vivir con la nuestra. Todos; oligarcas, radicales, liberales, socialdemocrátas; tienen sus cuitas, que no pueden ocultar, por más amparo que se brinden entre ellos. La realidad es nuestra.

Esta actualidad, tan noventosa, tan antipatria como el innombrable, nos trajo lo peor de esa fauna feudal impresentable, con enorme corrupción, desfachatez e impunidad que les brinda el poder del dinero.

Ahí los tenés, a días de asumir, negociando LIBRA, viajando sin ton ni son para cumplir con ultras que no le aportan al país ningún beneficio, o aliándose con un polo yanki-sionista, de constante caída y aislamiento

Ahí los tenés a los herederos de la tribu feudal, todos en el gobierno, parásitos que nadie votó, siempre operando a favor de sus negocios personales. Se apoyan en una sociedad aburrida, cansada y asqueada de mantener vagos, y traficantes de esperanza. No todo lo que reluce es oro, plata mal habida, es barro pintado de amarillo. El tiempo “limpia”, seamos consecuentes con las denuncias a los verdaderos parásitos corruptos.

 

CONCLUSIONES

La democracia se nos escurre como arena entre los dedos. No es cursi, es la muestra que subsiste una sociedad adormecida, cansada de la política, y que cree que lo único que ofrece la democracia es el voto.

Sabemos, que se acabó la política, que no hay más dirigencia, y hasta han destruido la militancia, pero debemos seguir, debemos ir a votar, no les demos el gusto a los fariseos.

Debemos entender, tenemos que concurrir a votar, no hacerlo es convalidar el saqueo, la hambruna y la persecución que sufre la inmensa mayoría de la población por estos energúmenos traidores e iletrados.

Memorizar los buenos momentos que hayamos vivido, y busquemos en las filas de cualquier partido quien nunca nos haya traicionado, y más, quien nos prometa cumplir la Ley y condenar a quienes nos entregaron.