Así la vemos: Le cantamos al régimen

15 de agosto de 2026
Alberto Gomez

Columna de opinión de Alberto Gómez desde los adultos mayores.

Existe música popular que, romantiza la crueldad con la que dirigen nuestras vidas los trasnochados gobernantes. Los que alegremente nos convirtieran en un enclave colonial, dependiente de los negociados empresariales oligárquicos, con muchos reportando a un cruel bufón, que vive para entretener a los imperios.

Manejados por regentes imperiales, nos quieren desinformados, reprimidos en la protesta, cruelmente estigmatizados al intentar salidas precarizadas, para sobrevivir con cierto decoro.

No se puede esperar otra cosa de la caterva de dirigentes; el odio de la mayoría eligió; que viven en su mundo irreal, deshumanizado, con fantasías alocadas y contando con un amplio espíritu corrupto e insolidario.

“Verás que todo es mentira
Verás que nada es amor
Que al mundo nada le importa
¡Yira!, ¡Yira!”

El Tango Yira Yira refleja en sus estrofas, el estado que vive la inmensa mayoría del Pueblo, con el avance del hambre, que lo sintetizan en necesidades básicas insatisfechas, una alegoría de, no tener para comer, donde dormir, algún lugar donde curar sus heridas, ni medicamento para sanar su deteriorada salud. Menos aún la posibilidad de acceder al goce de breves momentos de distracción, acompañados por la solidaridad de otros.

 “Cuando la suerte que es grela
Fallando y fallando
Te largue para'o

Cuando estés bien en la vía
Sin rumbo, desespera'o

La creciente indigencia a la que llevaron a los pobres de siempre, aquellos que aún en su pobreza sobrevivían con dignidad, con mínimas y elementales necesidades satisfechas, hoy están destruyendo paulatinamente, pero a paso firme, una orgullosa clase media, quienes ya cayeran al decil de la pobreza. Una clase que gozaba su derecho al ascenso social, a la diferenciación por sus ventajas, con una buena vida para crear familia.

“Cuando no tengas ni fe
Ni yerba de ayer
Secándose al sol”

Cuanto sufrirán los desterrados laborales, los hombres jóvenes a los que les desorganizaron sus vidas, y a la de su familia. Como se sentirá cualquiera de los más de trescientos mil desempleados, ejército del dolor, creado por el siniestro programa de exclusión, un régimen de descarte, de la infame política algorítmica, que determina quienes “aportan” o no al beneficio del mercado, según criterios de multibillonarios asépticos.

Como enfrentarán a sus hijos diariamente, tras buscar algo que les pueda dar de comer, sin poder explicarles a la niñez, que nadie lo recibe siquiera, que no hay un humano que mínimamente lo contemple, o lo escuche siquiera para seguir sintiéndose vivo, esperanzado en enfrentar un futuro distópico de una sociedad imaginada con peores condiciones de vida, mayor desinformación, creciente desigualdad y severo control social.

“Cuando rajés los tamangos
Buscando ese mango
Que te haga morfar

La indiferencia del mundo
Que es sordo y es mudo
Recién sentirás”

Que habrá sido el determinante para los suicidios, recientes, del matrimonio de Río Negro, o el del hombre y la mujer que se arrojaron a las vías del tren para terminar sus sufrimientos de deudas, hambre y marginalidad.

Que los indujo a tomar semejantes determinaciones, terminar sus vidas sin que se pudieran haber solucionado con el diálogo, con la empatía de un Estado desaparecido, o con la sociedad individualista y cruel.

Ese pacto suicida, tanto del matrimonio rionegrino, como los seres humanos que pactaron su muerte con la sociedad, fue por el modelo deshumanizado que los había puesto al borde del abismo, de quedarse sin nada, y cuando comprendieron que la soledad los había derrotado, y no querían perder lo último que les quedaba, la dignidad, decidieron anticipar el fin del contrato de vida que el Superior nos ha dado a todos.

“Cuando estén secas las pilas
De todos los timbres
Que vos apretás
Buscando un pecho fraterno
Para morir abraza'o”

Alguien, alguna vez, pensó la angustia, dolor, rebeldía y bronca contenida de aquellos encuadrados, y sus familiares, en una despectiva calificación de “discapacitados”. Un sector que, junto a todo el sistema de Salud, han sido vilipendiados al extremo de dudar de sus discapacidades, los han desfinanciado al extremo de arrojarlos, como a los jubilados, al abismo de la muerte, al negarles elementos esenciales para una vida digna.

Quienes creen pueden tolerar que corruptos personajes los insulten, desde un “estrado” de inmoralidad tal, que, los retrae de la condición humana. Como transigir con un modelo que los considera un número, un gasto, un costo de un sistema que encima alimentamos TODOS con nuestros impuestos, pero que lamentablemente cada día que pasa vemos que se la llevan los mismos que despotrican contra el uso de la Sanidad Pública.  

“Aunque te quiebre la vida
Aunque te muerda un dolor
No esperes nunca una ayuda
Ni una mano, ni un favor”

Pero, viendo la corrupción reinante, la eterna desinformación, impunidad de la Injusticia, una creciente militarización del fallido Estado, debemos comenzar a pensar que hay otro cancionero muy informativo de la trágica dictadura criminal concluida hace 43 años.

La canción de Víctor Heredia, Informe de la Situación, describía el post dictadura, pero anticipaba; sin saberlo por supuesto, porque Víctor es un excelso poeta, no un pitoniso; lo que los herederos de la pata civil, están dejando en el sentimiento, y economía de una sociedad perpleja ante la crueldad con la que desgobiernan.

“Parece ser que el temporal
Trajo también la calamidad
De cierto tipo de langosta
Que comen grande y a nuestra costa
Y de punta a punta del país
Se han deglutido todo el maíz”

Aquellas langostas, en la triste década de los 90, también comían grande y a nuestra costa. Traspolados a la actualidad, los mismos del menemato, están entregando las mejores posesiones que, entre todos, con esfuerzo, trabajo y sacrificios, logramos para el patrimonio nacional. Allá, fueron las joyas de la abuela, ahora las superavitarias empresas de ciencia y tecnología, las generadoras eléctricas, la industria nuclear, creadas para hacer un futuro mejor, para nuestros jóvenes. Gracias a la movilización, evitamos la entrega territorial, pero se quedaron hasta con el maíz, hoy la comida de la gente, y el hambre campea entre el 80% del Pueblo. 

“Y entre los males y los desmanes
Hay cierta gente que ya se sabe
Saca provecho de la ocasión
Comprando a uno lo que vale dos
Y haciendo abuso de autoridad
Se llevan hasta la integridad”

Es imposible describir en detalle la enorme corruptela que atraviesa, transversalmente, la administración burocrática del Poder Ejecutivo. No existe un departamento, sector o despacho que no cuente con uno, o más, delincuentes sujetos a actos deplorables, y penados por la Ley, contra una sociedad exhausta, dolida, y que aún ve absorta, sin reacción, que se están llevando todo, como dice la canción, hasta la integridad, la de ellos, con el delincuencial manejo de “la nuestra”, con movimientos, asientos, y economías “creativas” que trasladan nuestro esfuerzo a sus propios bolsillos, o a la de sus socios / amigos / cómplices, o a la Metrópolis dominante.

 

CONCLUSIONES

“Suscribo nombre y apellido
Y ruego a usted tome partido
Para intentar una solución
Que bien podría ser la unión
De los que aún estamos vivos
Para torcer nuestro destino”

La ultima estrofa, debemos considerarla como nuestro clásico DESPERTEMOS ARGENTINOS, no solo para el 2027, para sostener una raquítica democracia, que no debe terminar en votar cada dos años. Es para movilizarnos, para exigir el cambio de este laboratorio de infelicidad que nos plantearon para dominarnos, a través de un régimen con “indigentes cognitivos” que no pueden manejar ni una calesita de barrio.

Movilicemos, reclamemos a los representantes, exijamos a nuestra dirigencia que ellos también se despierten.