Así la vemos: Disolución nacional y política colonial
Columna de opinión de Alberto Gómez desde los adultos mayores.
A veces se nos acusa a los mayores de ser conspiranoides, de “hacernos la película” con pequeñas cosas, que no son más que detalles de una realidad que agrandamos como tragedias.
Pero, deberíamos justificarnos nosotros mismos, y decir que, lo somos porque hemos vivido muchas cosas que creímos irreales, y se convirtieron, a poco de andar, en crueles y trágicas verdades.
Algunos, de jóvenes hemos escuchado o leído sobre un mito, el Plan Andinia. Desmentido una y otra vez, deslegitimado por planfetario de militares nacionalistas antisemitas. Propongámonos, releamos el discurso del rabino en el año 1969 en Templo israelita de Argentina, sobre el plan y profetizando el Gran Profeta la inclusión de Argentina como la segunda tierra prometida, junto a Palestina. Luego de conocerlo desde el panfleto, de saber las condiciones propuestas para que se cumpliera el mítico plan, comparemos las penurias que atravesamos estos últimos años en el país, el caos, destrucción y anomia, y decidamos la posibilidad futura, o no, que se cumpla el mito, u otro similar, actualizado por los últimos acontecimientos en Medio Oriente.
Actualmente, históricamente lo hizo, rige la economía el FMI, a través de históricas recetas con ajustes fiscales, solo para repagarles la deuda contraída. Los capitales son problema a futuro, e impagables, pero cotidianamente los crecientes intereses en dólares los pagaremos en pesos.
Si, los ingresos tributarios han dejado de crecer. Con una economía devastada, caída del consumo, aparato productivo destruido por la apertura de importaciones y terrible depresión real de los salarios, como no va a caer la recaudación impositiva, si el IVA, y otras tasas al consumo, que rondaban 75% del total. Estamos obligados a financiarnos, cada vez más rápido, para el repago.
El problema de la deuda es grave, y comienzan a surgir informes detallando los problemas que provoca. El Vaticano, a pedido del recordado Papa Francisco, elaboró un informe que llama a “hacer frente a las crisis de la deuda” para posibilitar a los países en desarrollo, contar con inversiones esenciales, y direccionarlas al gasto social, a fin de atenuar la creciente desigualdad.
Detalla, “54 países en desarrollo destinan ya el 10% o más de sus ingresos fiscales, únicamente al pago de intereses. Países, donde la carga media por intereses, prácticamente, se ha duplicado en la última década. Desvía recursos esenciales que deberían destinarse a la sanidad, la educación, las infraestructuras o la resiliencia climática, privando de atención médica vital, alimentos o empleo”.
Están destruyendo la equidad en la distribución de la riqueza. Leemos en informe de Celag, un siniestro ranking: el 1% más rico concentra el 25% de la renta. Los siguiente deciles ricos, el segundo concentra 35%, y el tercero 21%. Los más bajos y medio/bajo alcanza el 14%, y finalmente, el 50% más pobre de la pirámide poblacional, solo alcanza a concentrar el 4%.
Resumiendo, 10% más rico concentra 59% de la riqueza. Recordemos, 50 y 50 era la década ganada.
En otro informe, de la misma Celag, ejemplifican aún más la destrucción social, a través de jubilados y jubiladas de la mínima, los cuales perdieron desde 2015 el equivalente a 21 jubilaciones mínimas.
Y la última década, el ranking de gobiernos geronticidas fue, con Macri la pérdida fue (80%), mejoró algo con Alberto Fernandez 7%, y en 17 meses del desgobierno actual, la caída ya es (27%).
Amparados por el monstruoso aparato propagandístico de encubrimiento, nos quieren vender que el plan de Milei alcanzó el orden macroeconómico. Pero, el índice de inflación a la baja, se están logrando, con un dólar planchado y el cepo a los salarios.
Además, tergiversan que tal “orden” se sostiene únicamente con ingente deuda en dólares, que revive el círculo, pagar más intereses, generando mayores ajustes de derechos.
Nos van a querer seguir engañando con lo del orden macro, porque no tienen otro programa que el financiero, endeudándose con el Fondo, para pagarle al Fondo.
Claros ejemplos que la macroeconomía, no es lo mismo que la microeconomía, o mejor dicho el bolsillo de la gente. La desocupación (primer trimestre 2025) creció al 7,9%, el más alto desde el fin de la pandemia, con un empleo que sostiene crecimiento de la formalidad a la precariedad. El desempleo en el conurbano es más elevado aún: 9,7%.
En mayo, una familia necesitó $467.353 para no cruzar la línea de indigencia, y el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) alcanzó para alimentar solo 19 días a una familia tipo. La suba intermensual de la Canasta Básica fue del 0,3% y en los primeros cinco meses del año, del 12,7%.
También la macro se apalanca en un programa fiscal, del cual leemos, que es una cruel ficción. Elogian el superávit fiscal primario (diferencia gastos corrientes versus lo recaudado), pero sin hacer obras públicas, y reduciendo: recursos a las provincias, desfinanciando a programas y presupuestos de; Salud, Educación, Asistencia Social, y el gasto previsional; es un superávit mentiroso.
Y, el superávit fiscal financiero (ingresos totales exceden gastos totales, en un año), solo es contabilidad creativa. Contabilizan parte de los intereses de deuda en pesos, capitalizándolos.
La única opción del gobierno, las finanzas, tampoco marchan bien. Morgan Stanley Capital International (MSCI) mantuvo calificados a los títulos de las compañías argentinas en la categoría “mercado independiente”, debajo de los desarrollados, emergentes ó frontera. El anuncio echó por tierra las expectativas de una recalificación positiva, golpeando la estrategia oficial de regresar a los mercados voluntarios de deuda. El riesgo país se mantiene estancado por encima de los 700 puntos, un umbral prohibitivo para colocar bonos en condiciones razonables. Contrasta con la promesa de bajarlo a 450 puntos, y alcanzar tasas de interés más baratas.
Todo el programa descripto, destrucción económica, hambre y miseria, y la entrega del Patrimonio, para pagar deudas, solo cierra con represión y control de la protesta social. Ya hemos visto la ampliación del, por sí, elevadísimo presupuesto de la SIDE, y la generación de un Plan de Inteligencia Nacional 2025 (PIN), y ahora la transformación de la Policía en Dirección de Investigaciones, tipo FBI.
Sin Justicia independiente, con una corrupción a “cielo abierto”, sin importarles que no son nada más que una banda, luchando por sus negocios, sin importarles nada las necesidades del Pueblo.
Soberanía
Es colonial ya la dependencia a la Embajada de Estados Unidos. En la celebración anticipada, del Día de la Independencia, la Encargada de Negocios, Abigail Dressel, destacó “Me enorgullece que supimos aprovechar este momento único de alineamiento entre el presidente Trump y el presidente Milei para avanzar en nuestras prioridades compartidas. Juntos, hicimos a nuestros países más prósperos”. Desconocemos nuestra prosperidad quien se la quedó, el Pueblo cada vez es más pobre.
En cambio, entregamos tierras en Ushuaia para una base y puerto de submarinos, cediendo el control del paso bioceánico y el futuro de la Antártida e islas del Sur.
Ni hablar de la entrega personal del converso al genocida primer ministro de Israel. Prometió medidas administrativas (decretó inclusión a residentes judíos en Argentina en Previsión social, y prometió el envío de alimentos, medicinas y ayuda militar) solo, para lavar la imagen del prófugo de la Corte Penal Internacional, acusado de crímenes de guerra y lesa humanidad.
Pero, lo peor, Milei es el único de América Latina que tomó postura favorable a Israel en su ofensiva contra Irán. No sólo fue político el apoyo, sino también simbólico: el propio canciller israelí, citó una de sus frases (“¡Viva la libertad, carajo!”) como inspiración para su pueblo en plena escalada militar.
Breve resumen del famoso discurso de Plan Andinia
No hay nada de mito en las bondades marcadas; climáticas, estratégicas, vastedad; que planteara el Gran Rabino, Dr. Teodoro Herzl, sobre “las enormes riquezas de nuestro subsuelo, especialmente en la zona cordillerana. No hay mineral existente en el mundo que no haya en Argentina, y casi sin explotar”, habría dicho en un discurso del año 1969.
Profetizaba, “para concretar la anexión, profundizar el caos existente, fomentar la confusión, intensificar la corrupción, especialmente en el campo político, administrativo, cultural, social, y en el económico acrecentar la corrupción administrativa e ilegal, fomentar y profundizar el agio y la especulación, llevar la miseria y la injusticia a sus últimos extremos, especialmente en los pueblos comprendidos dentro de la zona de Andinia, provocando desde la Capital Federal el arrasamiento de los derechos federales de las Provincias, reprimir con violencia todo acto que signifique reacción o acción de autodefensa por parte del pueblo.
Es fundamental que la Opinión Pública y todas las fuentes de difusión estén en nuestras manos... Apresurar el Movimiento Socialista, Comunista y organizar sin demora sus fuerzas, e integrar el movimiento peronista a nuestro socialismo, desencadenando al mismo tiempo, violenta represión y persecución al mismo”.
“..es sabido, la corrupción, la miseria, la injusticia, la represión violenta engendran odio y reacción, engendran la desesperación. Ésta engendra la determinación de luchar, de venganzas y de acción..”.
CONCLUSIONES
Si bien se dio por descartado el plan de las dos Tierras Prometidas, no es alocado pensar que el nombramiento del converso apátrida, el plan económico impuesto por el Fondo, el apoyo del empresariado, básicamente judío, pueda ser un objetivo, como dicen los expertos en Geopolítica, para debilitar, y posterior desaparición de los Estados Naciones, en especial del mundo excluido y subdesarrollado.
No sería una locura pensar que, otro similar plan Andinia, sea el objetivo más cercano del saqueo a las “ruinas” que nos deja el imperialismo financiero, y pasemos a ser uno o varios Estados dependientes o asociados con alguno de los imperios que nos están sojuzgando.
Es dramático, si, más bien trágico, pero la anomia que nos envuelve, es el campo propicio para muchos expansionistas en declinación, para buscar nuestras riquezas y tratar de recuperarse.