Aporte para planificar el compromiso con la vida en sociedad para el año próximo

28 de diciembre de 2024
Enrique Mario Martínez

Enrique Mario Martínez es ex Presidente del INTI. Actual coordinador del Instituto para la Producción Social.

Compartimos esta “Sugerencia para ayudar a planificar el duro 2025 que se aproxima” realizada por el ingeniero Enrique Mario Martínez, fundador del Instituto de Producción Social, espacio del que se generó la experiencia de Consumo Popular Organizado.

SUPONGAMOS…

Es muy posible que tengas tiempo y ganas - más bien necesidad - de pensar los años que vendrán, para vos y, en cascada, para las generaciones que te siguen o seguirán y que de vos dependen; para tus amigos; para tu barrio; para tu ciudad, si tiene una escala que puedas abarcar.

Quisieras ser más dueño de esos mañanas y allí aparece rápidamente la necesidad de un patrimonio y cómo alcanzarlo de manera permanente.

¿Te gustaría ser emprendedor? Imagino que sí.

Hay dos grandes caminos para eso.

Podés meterte en el mundo del suma cero o podés pensar en atender necesidades comunitarias.

Suma cero quien pone un kiosco y cobra por tener una cerveza o un chocolate a disposición de quien pase por allí, sin que eso signifique que se consuma ni produzca más cerveza o chocolates. Vos tendrás éxito si sos capaz de desplazar a otro kiosco compitiendo con él.

No digo que esté mal. Solo que la cantidad de bienes o servicios no habrá aumentado por tu decisión.

También - y muy especialmente - suma cero quien aprende la bicicleta financiera o se incorpora al mundo de las criptomonedas. Aparte del riesgo, supongamos que ganás. ¿Cómo habrá sucedido?

Embromando a otro, porque en ningún momento se crea valor ni aparece un nuevo objeto para comprar, vender o compartir.

Quien gana con las finanzas lo hace a expensas de las pérdidas de otro.

El rentista, que tiene una o más propiedades y vive del uso productivo o del uso como vivienda que otros hacen de ellas, es fronterizo con los casos anteriores. También esto puede ser visto como suma cero, aunque podríamos hacer seminarios discutiendo ésto.

¿Y qué es eso de atender necesidades comunitarias?

En sentido amplio, es ocupar un espacio en la estructura de producción de bienes y servicios, que cubre necesidades no atendidas hoy o que se atienden mal, perjudicando a las mayorías.

Dejame dar ejemplos diversos.

.La infraestructura sanitaria nacional tiene un problema muy serio por no contar con empresas locales que hagan mantenimiento o reparación de equipos médicos.

.La salud, la educación, todo ámbito público, podría contar con instalaciones fotovoltaicas o eólicas de generación de la energía que consumen y aún derivar a la red los excedentes. No existen quienes estudien las mejores soluciones, se vinculen con los proveedores de tecnología (hay muchos), diseñen los proyectos y los lleven a cabo.

.Una parte importante y creciente de las hierbas aromáticas y aceites esenciales que se consumen en cada casa, se importan de países que han prestado atención a las producciones en pequeña escala. Mientras tanto, cualquiera de nosotros puede tener orégano, romero, menta y tantas otras en una maceta.

.En buena parte del país hay rodeos ovinos. Es la producción comercial agropecuaria más antigua. El mercado ha concentrado el lavado y peinado en la Patagonia. Como consecuencia, los rodeos de la Cordillera o de Buenos Aires, se esquilan por razones higiénicas y gran parte de la lana se quema o se tira, porque se necesitan muchas voluntades para organizar otra cosa.

Sin embargo, existen equipos semi industriales de lavado, cardado, afieltrado o hilado artesanal, que por el valor global de un auto de alta gama permitirían producir una gama de bienes enorme con usos domésticos muy claros.

.Cruzando el charco hay cooperativas de vivienda en Uruguay que son responsables de gran parte de las nuevas unidades allí, con una diferencia notable con Argentina.

Podríamos seguir y seguir, solo con usar una regla básica: preguntarnos si la necesidad comunitaria que estudiemos está bien atendida. Nuestras respuestas serían largamente más negativas que positivas.

¿Falta capital para avanzar? Seguro. Mucho o poco o casi nada. Pero falta.

Pero antes de eso falta saber cómo. Y falta creer que es posible, con esfuerzo personal, o si no mancomunado, o si no público privado.

Después de todo, ¿quién de nosotros vió alguna vez una criptomoneda? Me dicen que no tienen existencia física sino que son fruto de un algoritmo encriptado. Mucho peor¡¡¡¡

Supongamos que queremos ejercer de verdad nuestra libertad, que nos lleva a elegir lo que haremos, con quien nos juntaremos, cómo articulamos con la naturaleza.

Pues hagámoslo, que en Argentina no hay leones sueltos que temer.

Toda una vida nos espera.