Alerta por despidos masivos en el Servicio Meteorológico Nacional

28 de marzo de 2026
Vanina Lombardi

Vanina Lombardi es periodista científica, intrgrante de la Agencia TSS de la Universidad Nacional de San Martín. 

 

Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional realizaron un paraguazo en defensa de la continuidad del organismo. Alertan sobre una inminente ola de despidos masivos que pone en riesgo la continuidad de los servicios que brinda el organismo, lo que puede afectar a distintos sectores productivos y a la población en general.

El pronóstico del tiempo posiblemente sea el servicio más visibilizado del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pero apenas uno de todos los que ofrece esta institución creada hace más de 150 años. También brinda información para que los vuelos se desarrollen de manera segura, por ejemplo, y datos clave para que la producción agropecuaria pueda proteger mejor al ganado y los cultivos, así como para alertar a la población sobre eventos climáticos extremos como tormentas e inundaciones. Ahora, todo eso se encuentra en riesgo, ya que el Gobierno amenaza con implementar una ola de despidos masivos que podría afectar a más del 20% de la planta, dejando al país vulnerable ante desastres naturales y sin el sustento de datos indispensable para la producción nacional.

“Esto no es un recorte cualquiera, sino la eliminación de puestos de trabajo que van a afectar directamente a la operatividad del servicio, y sin el servicio se pierde seguridad, protección y soberanía. Está más que claro que lo que se piensa hacer no tiene un criterio lógico, no tiene sentido a nivel mundial que un servicio meteorológico desaparezca”, cuestiona Silvina Romano, delegada de ATE en el SMN, que este jueves 19 de marzo participó en el paraguazo masivo convocado por el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM), que se realizó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para visibilizar la situación y en defensa de la institución.

Desde que asumió el presidente Javier Milei y comenzó con el vaciamiento del sector público y del sistema de ciencia y tecnología del país, el SMN y ha perdido más de 200 puestos de trabajo entre despidos, jubilaciones anticipadas y renuncias. Actualmente, el organismo cuenta con 787 trabajadores y una red de 125 estaciones meteorológicas distribuidas en todo el país, incluyendo la Antártida.

Las estaciones meteorológicas tienen que cumplir ciertos requisitos que responden a convenciones y estándares internacionales, ya que los datos se comparten con bases de datos mundiales que permiten, por ejemplo, que las aplicaciones puedan ofrecer pronósticos del tiempo. Están instaladas en lugares específicos y cuentan con instrumentos de mediciones especiales, que deben estar calibrados y parametrizados.

“Existen estaciones meteorológicas automáticas que acompañan la labor del observador, pero no pueden reemplazarla el 100%. El Gobierno dice que va a despedir gente y que va a orientarse a una automatización, pero la innovación tecnológica tiene que estar acompañada por el ojo humano”, afirma Romano y advierte: “Ninguno de nosotros dice que no hay que modernizar, pero no se puede modernizar sin personas detrás. Y si echás a las personas de las estaciones meteorológicas y no las reemplazás, desaparece la medición de ese lugar, hay un intervalo de tiempo en el que la historia de ese dato desaparece, lo que impedirá entender cómo va cambiando el clima, algo que es especialmente relevante frente al cambio climático”.

Entre las principales funciones de la red de estaciones meteorológicas, por ejemplo, se encuentra que permiten obtener la información necesaria para garantizar la seguridad aérea, ya que gran parte de esa red funciona en los aeropuertos, adonde los observadores registran en tiempo real parámetros como viento, visibilidad y presión. De manera similar, hay estaciones meteorológicas locales en todo el país, donde las y los especialistas del SMN obtienen los datos para generar pronósticos precisos para la siembra, la cosecha y la planificación hídrica. Sin esto, el margen de error aumenta y la producción agropecuaria nacional, que es una de las principales fuentes de ingreso de divisas por exportaciones del país, puede verse afectada.

Asimismo, la población en general también se puede ver afectada ya que peligra el Sistema de Alerta Temprana (SAT) de este organismo, ya que sin técnicos para monitorear radares y sistemas de pronóstico, la capacidad de advertir a la población sobre tormentas severas, inundaciones, granizos y olas de frío o calor se debilita críticamente.

“El SMN garantiza la soberanía y el monitoreo de la atmósfera en todo el país, incluyendo las bases antárticas. Este desguace es un ataque directo a nuestra soberanía científica”, advierte Romano, y alerta que el organismo ya está trabajando con capacidades que están por debajo de la necesaria para contar con una planta óptima para mantener un funcionamiento apropiado.

“La red de observación se va a ver destruida, quieren cerrar puestos de trabajo pero el área comprometida es, específicamente, la de los observadores meteorológicos, cuyos puestos de trabajo están en las estaciones meteorológicas ubicadas a lo largo de todo el país, desde la Quiaca hasta la Antártida, y cuyos salarios, además, son los más bajos del organismo”, cuestiona Romano, y detalla que actualmente la red ya está por debajo de su capacidad óptima de funcionamiento, ya que hoy cuenta con 400 observadores pero se necesitarían al menos 625.

“Quieren reducir a alrededor de 200 observadores y eso repercutirá directamente en la operatividad del servicio”, dice Romero y destaca que, así como los observadores se capacitan específicamente para cumplir esa tarea, quienes trabajan en las distintas áreas del organismo se entrenan continuamente y cada puesto de trabajo que se pierde implica años de estudio y dedicación. “Se trata de perfiles que no pueden ser reemplazados fácilmente”, agrega Romero y concluye: “Hay que tener presente que nosotros hacemos a la soberanía productiva porque con nuestros informes trabaja el campo, la navegación marítima y el espacio aéreo”.